
Hay veces que no conseguimos pensar con claridad y tomar decisiones se convierte en una tarea insufrible. No es el miedo a la equivocación, sino el no poder poner a un lado lo realmente importante y al otro todo lo demás. Nos vemos envueltos en una vorágine de compromisos, obligaciones y deseos que nos cubren los ojos como una nube de mosquitos molestos, sin dejarnos ver un poco mas allá de nuestra nariz. Definitivamente, hoy estoy confuso.






























