
Mira que me ha pasado veces y no escarmiento. Salgo a la montaña buscando cosas nuevas, sorprendentes, animales nunca vistos o fotografiados, aquel ángulo inverosímil que a nadie se le ha ocurrido todavía. Evidentemente, no lo consigo, y acabo sentándome a la sombra, frustrado. Entonces, casi sin querer, cambio la escala de visión. Empiezo a fijarme en los pequeños detalles, en los animales menudos que viven su vida sin estridencias, en las sombras y las luces, en los colores que anuncian el otoño. Y así, de esa manera, entro en el mundo de la belleza pequeña, que la naturaleza reserva a los que tienen paciencia para pararse a mirar......
Olympus E-300 + Zuiko 50 macro a F:2