Hay un tema que me preocupa. Desde hace ya muchas entradas los textos que acompañan a las fotos se han ido acortando. No es que no tenga nada que decir, muy al contrario, pero cada vez más pienso que son cuestiones que no interesan a casi nadie. Al fin y al cabo éste es un blog de fotografía en el que hay una durísima regla de publicación: su motivo de existir es mostrar fotos de creación propia. Y me duele decirlo, pero el texto es secundario. Me gusta escribir, el proceso de creación de un texto es mágico y mucho mas pausado que una imagen, pero en mi caso requiere una estabilidad (en algunos sentidos) de la que ahora mismo no dispongo. No pasa nada, la edad me ha enseñado a ser paciente y a perseverar en lo que creo, por lo que la inspiración literaria seguro que volverá mas adelante. Tengo proyectos que incluyen palabras, y serán hermosas sin duda. La belleza imaginada es un buen principio, así que tan sólo es cuestión de dejar pasar el tiempo e ir madurando las ideas.
Algunos amigos han publicado libros estos últimos meses, o están a punto de hacerlo. Me alegro enormemente por ellos porque es una de las mejores maneras de contribuir a la cultura colectiva humana, y tan sólo el autor sabe cuantas horas, esfuerzo y disciplina requiere llegar hasta la última palabra, la que cierra la última página.
Una obra acabada es a la vez un motivo de orgullo íntimo y un reto para el futuro. ¿Y ahora qué? es lo que uno piensa cuando recoge las fotos de una exposición o vuelve a casa después de la presentación de un libro. Pues ahora toca seguir, porque es ley de vida, porque somos creadores, porque buscamos la belleza, o simplemente porque no lo podemos evitar.
A veces pienso que el cerebro está programado para intentar ver mas allá de la realidad, para buscar o crear belleza allí donde aparentemente no la hay, pero no estoy seguro de que a todo el mundo le pase. O puede ser que sí, que a todos y cada uno nos ha sido concedido un don diferente que sólo se manifiesta en cosas muy concretas y que muchas veces pasan desapercibidas para los demás. Pensar eso me gusta porque es darle una oportunidad a cualquiera que camina bajo el sol.
Claro que tal vez y llegado este punto mas de uno pensaréis que me he ido del tema inicial. Pero no es así, tan sólo ha sucedido que me he sentado frente al ordenador y he creado del tirón un texto con cuatro ideas que tenía por la cabeza, que es una manera tan buena como cualquier otra de obligarme a escribir, perdón, a crear.
¿O no?