Hace unos dias me reí con el amigo
Javier Vecino porque decía que la fotografía es un deporte de alto riesgo. De alto riesgo de divorcio, claro. Si contamos la pasta que valen los equipos, el tiempo que dedicamos a buscar y hacer las fotos, procesarlas, feisbuc, flic, los foros, blogs, etc, etc, pues no le falta razón al bueno de Javier. Así que ya sabéis, si en casa empezamos a estar mal mirados por este tema os propongo una solución: en vez de autorregalarnos un 70-200 F:2.8 con la paga extra de Navidad, regaladle una cámara a vuestra pareja mas un curso de fotografía en algún centro. De esa manera seguramente os libraréis del divorcio, aunque pasado un tiempo vuestro peor crítico dormirá justo al ladito, jejejeje.