Hace unos días estuve en un parque y me pareció ver algunas avispas rojas que pululaban entre las plantas, pero no tuve tiempo de fotografiarlas en condiciones. Así que esperé a un día soleado y me fuí para allá a primera hora dispuesto a encontrarlas de nuevo. Como podéis ver no es un sitio especialmente salvaje, y además estamos a finales de Enero, o sea que me puedo dar por satisfecho con la poca actividad bicheril que encontré.
La fotografía macro de naturaleza es una modalidad que requiere de entrenamiento en varios sentidos: en el manejo del equipo, en la búsqueda de los bichos, y en el acto de componer justo antes de disparar. Y con el invierno, con material nuevo u otras circunstancias a veces dejamos de estar en forma fotográficamente hablando. Pero voy a explicar algo de cada uno de esos apartados, me parece entender que os interesa......

En cuanto a la búsqueda de los bichos es una cuestión de paciencia y prestar atención. Por la mañana temprano son mas fáciles de fotografiar porque tienen poca o nula actividad, pero son mas difíciles de ver. Hay que acercarse a las plantas y mirar detenidamente por arriba y por debajo de las hojas, sin prisa. Y a la vez hay que tener activado el sensor de movimiento, nuestro cerebro detecta antes animales que se mueven que los que están quietos. En el caso que os cuento, las primeras en parecer por la mañana fueron las moscas de diferentes especies que buscaban las zonas soleadas para posarse:

Mas tarde aparecieron los sílfidos, relativamente asustadizos, pero con suerte siempre se encuentra algún indivíduo mas confiado:
Esta foto de arriba servirá para hablar de composición. La fotografía macro y el reportaje social se parecen en cuanto a que cada imagen o situación requiere un esfuerzo por componer con los elementos presentes e ir improvisando sobre la marcha. El punto de vista, la distribución de los elementos dentro de la foto y el fondo son cosas que hemos de tener en cuenta antes de disparar pero sin demorarnos demasiado. Es estresante, si, pero a cambio estamos poniendo en cada imagen nuestro punto de vista, nuestra manera exclusiva de ver la realidad. Es muy importante intentar composiciones diferentes mientras dure la escena que vemos a través del visor, lo realmente raro es que la foto buena sea la primera. Y muchas veces los animalitos nos regalan con poses atípicas, por ejemplo cuando se limpian las patas o las alas. Por lo tanto, mientras el animal esté a nuestra disposición, vamos probando cosas. 
Ya estoy divagando, así que voy a centrarme. Cerca ya del mediodía solar, y coincidiendo con la hora en que las ví dias atrás, aparecieron las avispas. Pero no las ví volando, aparecieron un par de ellas caminando de abajo a arriba por los tallos, con vuelos muy cortos e inspeccionándolo todo. De vez en cuando se paraban totalmente, incluso las antenas quedaban inmóviles, momento que aproveché para freirlas a fogonazos. Las seguí durante mucho rato e hice un par de centenares de fotos, pero a distancias tan cortas y con un animal tan inquieto la mayoría están desenfocadas o con partes del bicho fuera del fotograma. Aún así, se salvaron tres o cuatro.
Y ya no dió más de sí la mañana, mas o menos ya había conseguido mi objetivo que no era otro que demostrarme que no me había olvidado de hacer macros, aunque sé que las fotos realmente buenas vendrán mas adelante. Para acabar de redondear el tema técnico en cuanto a configuración de cámara, trabajé a 1250 y 1600 iso, en AF con un solo punto de foco central, medición en modo prioridad al centro, y estuve un buen rato en modo M con velocidad de 1/320 y F18, y el resto en modo S a 1/320 de velocidad y diafragma variable, que iba de F:16 a F:25 según la luz. El autorretrato está hecho a escasos metros de la sesión de bichos, visualmente me apetecía hacer algo con el angular, y este bicho gordo no cabía con el objetivo macro, jejejeje.







Esta entrada se tendría que haber titulado "Si soy guarro he de asumir las consecuencias", pero el padre y la niña que se dejaron fotografiar merecían algo mejor, evidentemente. Y paso a explicar lo que pasó: domingo de invierno soleado por la mañana, quedamos con unos amigos para dar un paseo por La Barceloneta. Voy con el tele montado todo el rato, pero al pasar por la arena descubrimos esta bonita escena. Me acerco a ellos y me dejan fotografiarles, así que cambio rápidamente el objetivo y pongo un gran angular y el flash externo para meter en la escena al señor, la niña y el sol, con un punto de vista bajo, o sea, un punto de vista infantil. Hago unas cuantas fotos, y cuando las miro al momento en la pantalla de la cámara a plena luz del sol me parecen correctas. Pero cuando las abro en el ordenador me levo una gran decepción: todo el polvo que había en el filtro UV está brillantemente realzado por el sol, y mi menda no se acordó de limpiarlo, o simplemente quitarlo, que hubiera sido quizá lo mas aconsejable. Así que valoré la foto y pensé que merecía el tiempo que habría de dedicarle a repararla con Photoshop, en total unas 2 horas. 






