El secreto de la profesora McGonagall



“¡Hola chicos!” dijo Hermione mientras se sentaba para desayunar. En ese momento entraron en la gran sala una multitud de lechuzas llevando el correo matutino. Harry solo estaba atento a la leche con cereales que tenía delante y su lechuza, Hewitt, por poco le da en la cabeza al soltar el paquete que traía para él. “Está viejecita” dijo a sus amigos a modo de excusa al ir a recoger del suelo el proyectil que le había lanzado la desdichada ave. Pero Ron se le adelantó y abrió el paquete, que resultó ser el periódico El Profeta. Desplegó el diario y desde el otro lado de la mesa se puso a decir en voz alta para chinchar a Harry: “¡Hum, que interesante!” y luego “¡Vaya, quien lo hubiera dicho!” mientras Hermione asistía divertida a la escena. De repente Ron calló con la vista fija en la portada y a continuación se puso blanco como la cera. Algo le había impresionado de verdad y Harry quiso saber que era. Le quitó el diario de un tirón dejando a su amigo con las manos levantadas, la mirada perdida y la mandíbula inferior colgando. Hermione se preocupó un poco al principio, pero a continuación rió abiertamente porque la pose de Ron era para hacerle una foto. Y eso precisamente es lo que grito Harry.”¡La foto!, ¡Pero si esta foto la hice yo!¿Cómo puede ser que esté en el periódico?”. Hermione le pidió el diario a Harry y vio un artículo titulado: “La profesora McGonagall participa en el Rally de los Misterios”. Debajo aparecía una instantánea de la susodicha frente a los coches y el pié de foto decía: “Este diario ha podido obtener un documento gráfico de la afición secreta de la renombrada profesora gracias a la donación de un anónimo etc, etc…”. Ella no entendía que relación podía tener eso con sus amigos así que prestó atención a lo que decía Harry en ese momento: “Ron, esa foto está hecha con mi cámara, y yo no la he enviado al periódico. El domingo en las carreras no había mas alumnos de Howarts que tú y yo ¿Qué sabes de esto? ¡Venga, dímelo porque empiezo a estar muy cabreado!” Ron bajó los brazos, continuó con la mirada perdida y sólo dijo en voz baja dos palabras: “Fred,….George”. “¿Cómo?” dijo Harry, que a continuación se levantó y fue junto a su amigo para zarandearlo un poco al principio y un mucho al final: “¿Qué han hecho Fred y George con mi cámara?” A esas alturas de la conversación Hermione y unos cuantos alumnos más prestaban atención a lo que pasaba, entre curiosos y divertidos. Ron, aún con la mirada perdida empezó a hablar: “Les expliqué a mis hermanos Fred y George que habíamos visto a la McGonagall el domingo en las carreras y que tu le habías hecho una foto. Luego se fueron y volvieron con una cámara como la tuya, pusieron una al lado de la otra e hicieron el conjuro “duplicatum”. Después se fueron corriendo y me dijeron que ellos también querían ese recuerdo y que no valía la pena que te lo dijera”. Hermione, al oír aquello, lo entendió todo y una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en su cara. Pero Harry no parecía tan divertido, ni mucho menos. Puso las manos en los hombros de su amigo, peligrosamente cerca del cuello, y le dijo: “Ron, sabes perfectamente que la profesora nos pidió que no enseñáramos esa foto a nadie, que los coches eran su afición secreta y quería que lo siguieran siendo”. “¡Exacto!” Se oyó una voz imponente de mujer justo detrás de Harry mientras una varita mágica se apoyaba con fuerza la cabeza del muchacho. “Y creo que usted me debe una explicación” se volvió a oír antes de que Harry se girara para ver que la McGonagall estaba frente a él con la cara mas apretada y ácida que le había visto nunca. Entonces, en un abrir y cerrar de ojos los alumnos que miraban la escena pudieron asistir a varios fenómenos simultáneos: Harry se sonrojó hasta un increíble color morado, Ron salió corriendo como si le fuera la vida en ello y Hermione se dobló de la risa y hubiera caído al suelo si no la llegan a sujetar.

Y en lo que estuvo de acuerdo todo el mundo es que aquello acabaría en castigo, como así fue. Aunque Fred y George seguro que pensaban que, aún así, había valido la pena.

12 amigos han escrito:

Martin Gallego dijo...

Jejjeej, la foto está tomada en el Rally de coches antiguos Barcelona-Sitges. Cuando ví a esta señora, su parecido con la profesora McGonagall y el ambiente de la escena, me acordé de los buenos ratos que me ha hecho pasar Harry Potter y compañía. Así que le puse un poco de imaginación a la cosa y salió esta escena.....

Jordi Català dijo...

Hahahaha el texto y la foto en conjunto valen la pena! Me parece una forma bien curiosa de preparar una fotografía, y la verdad es que me ha gustado!
:)

XuanRata dijo...

¿Un poco de imaginación, dices? Más bien un montón de "imagianación".
Pero no solo son los coches antiguos y el sepia exquisito: es sobre todo la mirada suspendida de la señora McGonagall y el gesto detenido de sus manos donde se oculta la esencia del hechizo.

Ducky dijo...

jajajaja y todo este cuento sólo con mirar a la señora? Eres increíble Martin, no conocía esta faceta tuya y me parece super guapa. No dejes de escribir, lo haces muy bien y sobre todo, no te canses de fotografiar nunca.
Besos

Víctor Roblas dijo...

Joe, Martín te ha quedado fenomenal. El sepia, la mujer mirándote, el ambiente, la vestimenta.... Saludos.

Josep M. Ferrer dijo...

Guau, que buena la foto. Verdaderamente como si estuviera hecha en otra época!!! El tono también ayuda a darle esta sensación. La composición me gusta mucho.

JOsep

Montse Argerich dijo...

Que bueno eres Martín!!
No dejas de sorprenderme en ninguna foto i ahora me absorves con un texto increible.

Luzlux dijo...

Plas, Plas, Plas, Plas.......
Me quito el sombrero.....

Abe Sanchez dijo...

Me gusta el tratamieto monocromo que le has dado.
Una buena imagen.
Saludos.

Haideé Iglesias dijo...

Qué mirada!!!
Una mirada que la traduce desde su interior... esa caida de ojos y esa media sonrisa... realmente esta metida en el ambiente de la época... y tú como siempre has sabido hacer que lo sintamos más aún.
Pienso que tendrías que darle las gracias :) Pocas veces se encuentran modelos así, muy pocas...
Un abrazo

Haideé Iglesias dijo...

Ah, por cierto, no se me escapa la mujer de atrás, un puro contraste de clases sociales y de belleza... un juego burgues expresado con sutilidad...

MGA dijo...

Si que hila fino haideé... la verdad es que la imagen es bellisima y por uqe no decirlo, perfecta... un proceso ideal...