La chica del Macba


Ella estaba patinando delante del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y yo no podía dejar de mirarla, por decir de alguna manera toda su persona era muy fotográfica. Así que reuní valor y le pedí que posara, a lo que accedió después de rogarle un poco. Elegí un sitio con un fondo lejano y tomé tres fotos, lo que duró la sonrisa en su cara. Cuando ví que ya no se divertía, le dí las gracias y me fuí con un ligero temblor de piernas por la emoción del momento fotográfico que habíamos vivido.
Un dia de éstos pondré la versión en grises.
Olympus E3 + Zuiko 50-200

7 amigos han escrito:

manelympus dijo...

Mucho tatoo no... je, je...

Isabel dijo...

Todo eso son tatuajes????????? Y dónde está la ropa? No me extraña nada que no pudieras dejar de mirarla... Me gusta mucho. Excelente trabajo.
Saludos

Fernando dijo...

Mola la foto, soy fan indiscutible de retratos callejeros jeje.
Mira si te animas hay un concursillo en:
http://www.minispace.com/es_es/background/?utm_source=s_ja_207
Trata sobre la dualidad.
Venga un saludo.

frikosal dijo...

Ejem, en este caso tal vez mejor en color..

LeGutier dijo...

No me extraña que no la pudieras dejar de mirar. Me ha pasado lo mismo: hace mucho rato que la miro, sus detalles... quizás hasta su magia.
Proyecta algo misterioso y a la vez cautivante. Es muy bella y los tatuajes no hacen sino resaltar lo hermoso de su rostro. Una mezla de fortaleza y a la vez debilidad. Quizás de bondad, y también oscura maldad :D
No sé si sea tu mejor fotografía, pero es lejos la que más rato me he mirado.

XuanRata dijo...

Luz, composición y modelo. Lo tres elementos sujetos por la sonrisa de una chica semivestida o semidesnuda. En ese "semi" puede que esté la magia de esta foto, que enpieza a captarse después de unos segundos de contemplación.

jovenlobo dijo...

Irradia una naturalidad brutal. Las chicas guapas suelen imponer, y ésta, además de guapa tiene una magia especial. Admiro tu valor, es algo que me gustaría tener para hacer retratos callejeros, la verdad es que me cueste muchísimo abordar a alguien de la calle para hacerle una foto. Supongo que es algo que se va ganando con la práctica.