Correfoc



Pues tenía pensado escribir un poco sobre un juego al que de pequeños llamábamos Beli-vá, pero lo dejaremos para otro dia. Y es que al procesar esta imagen he revivido la magia del correfoc, del fuego, del relativo peligro, de la música de tambores rotunda que marca el ritmo del corazón, de los grupos de chavales danzando bajo la lluvia ardiente, y todo ello me pareció ancestral y ya vivído, como si una ceremónia antiquísima estuviera grabada en la parte mas antigua de mi cerebro. No me podía abstraer, entre la excitación que causaba la sinergia colectiva, y la busqueda fotográfica, acabé con los sentidos embotados. Una experiencia excitante.
Olympus E-300 + 14-54

1 amigos han escrito:

Pere Dalmau Vélez dijo...

Veo que ya has abierto el tenderete tras las vacaciones, vaya género que has traído para la nueva temporada. Me ha llamado mucho la atención esta imagen por lo que represente, fuego y movimiento dos elementos muy difíciles de captar y más juntos. Perfecta – Un abrazo