Claustro



En esta entrada quisiera hablar de la humildad aplicada a la fotografía. No sé a vosotros, pero muchas veces me pasa que cuando voy a hacer fotos busco aquel encuadre espectacular, aquella posición inverosimil, un pusto de vista nuevo y espectacular que dará una foto 10 ganadora en cualquier foro de la red. ¡Gran Error! Porque si no lo consigo me frustro, no soy feliz, no habrá comentarios y no seré nadie......Esta manera de entender la fotografía es muy peligrosa y malsana. Creo que la fotografía ha de acompañar mi vida, y habrá momentos espectaculares con fotos espectaculares, y momentos sencillos, humildes, con fotos igualmente sencillas y humildes. Pero todos son momentos de mi vida, todas las fotos tomadas en diferentes momentos son hijas mias y las quiero igual. Por eso pongo esta, porque en aquel momento paseaba por el claustro del monasterio, sólo, viviendo el ambiente de silencio, viendo mis pies pisar por donde pisaron personas durante 500 años y compuse esta imagen con lo que había, sombra y luz, la esencia de la fotografía. Una foto sencilla. Lo siento, me apetecía hablar de humildad.

6 amigos han escrito:

Valjean dijo...

Está claro que una foto que trate de inspirar paz no puede tener un encuadre extravagante, una luz hipercontrastada, ni tampoco una composición complejísima. Todo depende de lo que queramos conseguir en cada momento... pero eso, ay, depende única y exclusivamente del gusto, y del talento, de la persona que se encuentre detrás de la cámara.

Saludos!

nomesploraria dijo...

Cuanta razón tienes y como cuesta sacarse de la cabeza estas cosas.
La "B" mayúscula és mayúscula.

Emma dijo...

Fantástica imagen pero mucho mejor texto. Estoy de acuerdo totalmente con lo que comentas. Un saludo y adelante con tu blog, me parece que es de una calidad "visual y textual" excelente

LE MOSQUITO dijo...

En definitiva, pienso, aquello que miramos y capturamos para invitar a mirar, llegará, bien mirado, a quienes se sientan sensibilizados con ello. Las más de las veces, es probable que una mirada honesta, independientemente de su complejidad, llegaría siempre a un número importante de personas. Una mirada demasiado elaborada; una mirada que engañe a nuestro propio gusto, o a nuestra capacidad para resolverla, sería más difícil de transmitir, y sólo la casualidad o la insistencia en el experimento, podría hacer creíble el mensaje.

Martin Gallego dijo...

Ostias, Mosquito, cuando te pones serio, impresionas....

LE MOSQUITO dijo...

Es tu reflexión la que me ha impresionado. Volví por aquí por si había escrito alguna mamarrachada ininteligible, y debía rectificar. Me gustaron mucho tus palabras, y aunque siempre suelo escribir con seriedad (pintada de colores, las más de las veces) entendí que merecían sosiego en su comentario.
Muchas gracias, Martín.