Lo reconozco, soy uno de aquellos ingénuos que van por la calle con un lazo amarillo en recuerdo de los presos políticos. Dias atrás íbamos caminando tranquilamente cuando un chico de veintitantos años con un perro enorme se acercó a mi y junto al oido me dijo:"Así se pudran en la cárcel". Evidentemente, no le dije nada, simplemente nos quedamos mirando mientras él se alejaba. Unos metros más abajo encontramos carteles arrancados de las paredes y los restos tirados de cualquier manera, todos menos uno. Su condena era que lo habían vuelto a enganchar con celo en el suelo para que la gente pasara por encima. No pedía independencia, ni hacía publicidad de ningún partido político, simplemente SOS Democracia. Son cosas que me ponen muy triste, pero me llenan de energía para seguir peleando por un mundo más justo. No vale todo, la verdad y la justícia sólo tiene un camino aunque sea tortuoso y en ello estamos.
Sin ira, sin miedo, sin violencia.
Olympus EM1 MKII + MZuiko 17mm