Hoy hablaré sobre la catalanofobia, voy de frente y en castellano. Ayer por la mañana envié un correo en catalán a mis contactos de Gmail, a personas y entidades fotogràficas, dando a conocer la campaña en Verkami para poder editar "El libro de la Alegria". Por la noche, al revisar el correo, me encontré que una persona me había contestado lo siguiente
Hola.
He recibido este mail, pero lamentablemente no lo entiendo.
Gracias.
Hace un tiempo, una "influencer" fotográfica vasca que hace sus videos en castellano me dijo que no le enviara más libros hechos por mí, gratis, "porque ya tenia la casa llena y no le cabian más".
Son sólo dos ejemplos, y tengo guardados muchos más, de lo triste que es sufrir la intolerancia de personas de este país, incluso residentes en Cataluña, que les molesta que los catalanes nos expresemos en catalán. Para mí, utilizar el catalán en mis libros, en mis comunicaciones en las redes o en la vida diaria es lo más normal del mundo si vivo en Cataluña. Pienso que el idoma y la cultura catalana, o la gallega, o la vasca, son bienes preciados que hemos de conservar si no queremos que desaparezcan en una o dos generaciones, y miro de ser consecuente con ello. ¿Cuantas veces hemos abierto un libro de fotografias en ruso, chino, castellano o inglés sólo para admirar sus magníficas imágenes, sin plantearnos hacer una queja a su autor porque no lo ha escrito en un idioma que entendamos? La intolerancia es una forma de fascismo, y miro de no caer en ella, pero tampoco soy un blando que se lo traga todo. En realidad miro de ser justo, que es mucho más dificil que ser bueno. A los de los correos y a la influencer les contesté educadamente en castellano que me entristecia su manera de actuar ya que la fotogafia no tiene idioma, no tuve respuestas. La foto: Barcelona 2011, inicio movimiento 15-M. En el cartel se puede leer: "¿Ilusión? ¡Mucha! ¿Miedo? Ninguno. Ganas de luchar... Siempre"

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